
El Partido de los Trabajadores (PT), liderado por el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, solicitó a la Justicia Electoral de Brasil que investigue la visita del mandatario argentino, Javier Milei, a Sao Paulo, donde el pasado sábado participó en el acto de lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y pronunció un discurso con fuertes críticas e insultos contra Lula y miembros del Poder Judicial, reportó este martes La Nación.
La denuncia fue presentada ante la Fiscalía Electoral por la Federación Brasil de la Esperanza —que incluye al PT y otros espacios aliados—, y sostiene que la participación de Milei podría constituir un caso de "injerencia externa indebida" en el proceso electoral brasileño, cuyas elecciones presidenciales están previstas para el 4 de octubre. Según el escrito, la presencia del mandatario argentino no fue un episodio aislado ni una intervención meramente protocolar.
En ese sentido, el PT pidió que se determine cuál fue la naturaleza jurídica del viaje y quién financió el traslado internacional, el hospedaje, la logística, la seguridad y los desplazamientos internos. También solicitó establecer si se utilizaron recursos públicos argentinos para una actividad de carácter partidario en Brasil.
La presentación además reclama que se investigue si hubo utilización de estructuras administrativas del estado de Sao Paulo para favorecer un acto de campaña y si existió coordinación entre autoridades brasileñas, funcionarios extranjeros y el Partido Liberal (PL), fuerza política de Jair Bolsonaro y de su hijo Flávio, para organizar la agenda del presidente argentino.
Según el documento, si la investigación detectara irregularidades en el financiamiento del viaje, la Procuraduría General de la República podría recurrir a mecanismos de cooperación jurídica internacional para profundizar las averiguaciones, respetando las normas diplomáticas y los acuerdos vigentes.
Desde la Casa Rosada, en tanto, aseguraron que el viaje fue costeado íntegramente por el Gobierno argentino y defendieron su carácter oficial. Fuentes del Ejecutivo compararon la visita con el viaje que Lula realizó a Argentina en 2025 para visitar a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, aunque ese desplazamiento coincidió con una cumbre del Mercosur y la actividad política se desarrolló de manera paralela.
La denuncia se suma a la escalada diplomática desencadenada por el discurso de Milei en Sao Paulo, donde calificó a Lula de "presidiario" y "ladrón" sin mencionarlo por su nombre, y llamó "basura calva" al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. En respuesta, el Gobierno brasileño convocó al embajador argentino en Brasilia para expresar su rechazo, llamó a consultas a su representante en Buenos Aires y calificó la situación como una crisis "sin precedentes".
La tensión también motivó una respuesta pública de Lula, quien evitó confrontar directamente con Milei y respondió con ironía al ser consultado por la prensa: "¿Quién es ese tipo?". Mientras tanto, en Brasilia consideran que la actual disputa representa la mayor crisis diplomática entre ambos países desde el retorno de la democracia y evalúan los próximos pasos de la relación bilateral.
LA MAYOR CRISIS EN MÁS DE 40 AÑOS: ASÍ DEFINE BRASIL SU RELACIÓN CON ARGENTINA
El momento actual se compara con la tensión de 1973, cuando Brasil y Paraguay firmaron el Tratado de Itaipú y Argentina reaccionó con dureza.
El Gobierno del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, considera que la actual crisis diplomática con Argentina es la más grave desde el retorno a la democracia.
"Es la mayor [crisis] desde la redemocratización", afirmó a CNN Brasil Celso Amorim, excanciller brasileño y asesor especial para Asuntos Internacionales, cuya evaluación es compartida por el Palacio del Planalto y el Itamaraty.
Este lunes, el canciller Mauro Vieira se reunió en Brasilia con el embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, para analizar el escenario, que calificaron como "muy grave", según una fuente citada por la cadena.
Por ahora, la decisión pasa por mantener a Bitelli en Brasil y aguardar los próximos movimientos del Gobierno argentino antes de adoptar nuevas medidas diplomáticas.
El momento actual se compara con la tensión de 1973, cuando Brasil y Paraguay firmaron el Tratado de Itaipú y Argentina reaccionó con dureza a la explotación de aguas compartidas, proponiendo sin éxito la construcción de la represa llamada Corpus. Desde entonces, se considera que, pese a episodios de frialdad como el distanciamiento entre Jair Bolsonaro y Alberto Fernández, se habían preservado canales de diálogo bilaterales.
La tensión entre ambos países ha ido en aumento tras los ataques verbales del presidente argentino, Javier Milei, que el pasado sábado arremetó directamente contra la gestión de Lula y lanzó fuertes insultos dirigidos tanto a su homólogo brasileño como a autoridades judiciales del gigante sudamericano durante la convención que oficializó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro en Sao Paulo. El pasado fin de semana, la Cancillería brasileña llamó a consultas a su representante en Buenos Aires y convocó al embajador argentino en el país.