
"Hace varios años vemos un piso de pobreza del que no se baja. No se trata de las consecuencias de un único Gobierno. Los trabajadores que tienen un empleo y los que están en condiciones de trabajar no están protegidos de entrar en la pobreza", afirmó Nazarena Bausso, politóloga e investigadora del Observatorio de la Deuda Social Argentina.
Según el último dato del Instituto Nacional de Estadística y Censos, en el segundo semestre de 2025, la pobreza se ubicó en 28,2% y la indigencia, en 6,3%, un equivalente a 13,5 millones y 3 millones de personas, respectivamente.
"La pobreza no es solo tener más o menos ingresos, la entendemos en función de tener un empleo digno, los descuentos jubilatorios, seguridad social, el nivel educativo de los jefes de familia y mandar al colegio a sus hijos", observó.
"Damos un diagnóstico con una barrida territorial intensa para que los funcionarios y la política se puedan perfeccionar para entender las necesidades de todos los territorios ya que, por ejemplo, la Ciudad de Buenos Aires no tiene la misma necesidad que provincias como Salta o Tierra del Fuego", explicó.