
Un informe de 2021, elaborado por el Ministerio de Investigación de Alemania, estimaba que hasta 4200 millones de euros (4900 millones de dólares) están en cuentas abandonadas. Otros cálculos incluso elevan la cifra de esas cuentas hasta los nueve mil millones de euros. Los propios bancos no han publicado nada al respecto.
Las cuentas abandonadas, olvidadas o inactivas son depósitos bancarios o valores que permanecen intactos durante un cierto periodo de tiempo.
En Alemania no hay un marco jurídico que gestione estas cuentas. Así que la mayoría de las entidades bancaria se rige por los siguientes criterios para definirlas:
• El titular de la cuenta ha fallecido y no se ha podido localizar a sus herederos.
• No ha habido contacto alguno con el cliente durante años.
• La correspondencia postal es devuelta y los demás datos de contacto se encuentran desactualizados.
Los bancos tienen cierto margen de maniobra a la hora de decidir cuánto invertir en la búsqueda de los propietarios o sus herederos. Además, Alemania cuenta con estrictas normativas de protección de datos.
En Alemania, las cuentas inactivas no pasan a ser propiedad de los bancos ni se entregan al Gobierno. Su titularidad nunca caduca. El Gobierno alemán solo puede reclamar una cuenta si es declarado heredero en virtud de la legislación sucesoria del país.
La medida más necesaria en estos casos sería un registro central de cuentas inactivas, afirma Beatrice Eisenschmidt, miembro de la junta directiva de la VDEE, una asociación con sede en Berlín que representa a buscadores profesionales de herederos.
Actualmente, las consultas de ese tipo se tienen que enviar a diversas asociaciones bancarias, proceso que consume tiempo y dinero. Para los herederos, suele ser como dar palos de ciego, ya que ni siquiera saben si existen activos de algún tipo. "Por esta razón, muchos herederos optan por no llevar a cabo averiguaciones", comenta Eisenschmidt a DW.