
El rey Abdalá II de Jordania y su hijo, el príncipe heredero Hussein bin Abdalá, fueron los encargados de dar la bienvenida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, el jueves 8 de enero de 2026 en Amán, Jordania.
"En tiempos de crecientes desafíos geopolíticos, es bueno saber que la Unión Europea y Jordania están codo con codo, porque eso es lo que hacen los amigos", afirmó Von der Leyen.
El impulso para profundizar dichos lazos comenzó con la Asociación Estratégica y Global entre la UE y Jordania, firmada en enero de 2025, que contempla una inversión de 3000 millones de euros para el periodo entre 2025 y 2027 con el objetivo de apoyar a Jordania en ámbitos como la seguridad, la resiliencia económica y la gestión de la migración.
Para Jordania hay mucho en juego, comenta a DW el experto en geopolítica Amer Sabaileh. En las últimas décadas, el país ha acogido a palestinos, iraquíes, yemeníes y sudaneses que huían de conflictos en sus regiones de origen. Además, se convirtió en el principal país de acogida de los sirios desplazados por la guerra civil. Según las Naciones Unidas, Jordania alberga a unos 500.000 refugiados sirios que viven en ciudades y campamentos.
"Contar hoy con la UE como socio ayuda a garantizar que Jordania pueda afrontar estos retos, tanto en la actualidad como en los próximos años, con una visión clara, experiencia y, sobre todo, el apoyo financiero que el país necesita urgentemente", explica Sabaileh.
Ambas partes anunciaron una conferencia de inversión, prevista para abril de 2026, con el objetivo de identificar oportunidades en sectores como la seguridad, la defensa, la educación y el empoderamiento de los jóvenes. Más del 14 por ciento de la población de Jordania está actualmente desempleada, una cifra aún mayor entre jóvenes y mujeres.
Para el bloque europeo, Jordania es un socio fiable y estable en una región cada vez más marcada por los conflictos y las crisis, destaca a DW el analista político jordano Labib Kamhawi.
La UE ha logrado mejorar las condiciones de vida de cientos de miles de personas desplazadas, gracias a su ayuda humanitaria y financiera. Desde 2011, la UE ha destinado más de 4000 millones de euros para apoyar a Jordania frente a las consecuencias de la guerra de Siria.
Por otro lado, analistas como Kamhawi sostienen que esta financiación también ha servido para otro propósito: limitar el número de refugiados que llegan a las fronteras de Europa, prioridad para el bloque europeo, que se ha vuelto cada vez más restrictivo en materia de migración en los últimos años.
Ahora, Jordania y la UE afirman que quieren dar un paso más y "proporcionar un entorno propicio para el retorno seguro y voluntario de los refugiados sirios", según declaró el ministro de Exteriores de Jordania, Ayman Safadi, en una conferencia de prensa tras la cumbre.
Jordania no es el único país en la actual agenda de los líderes de la UE en Oriente Medio. Tras la cumbre de Amán, Von der Leyen y Costa tienen previsto viajar al Líbano y Siria. Por su parte, la jefa de política exterior de la UE, Kaja Kallas, está en Egipto.
Estas visitas ponen de relieve que Bruselas se está esforzando más para reafirmar su presencia en Oriente Medio y actuar como fuerza estabilizadora en una región cada vez más envuelta en conflictos, crisis humanitarias y rivalidades geopolíticas. DW (rmr/ms)