
El distrito berlinés de Steglitz-Zehlendorf, en el suroeste de la capital alemana, tiene 310 000 habitantes. Es un barrio burgués, con mucha vegetación, casas unifamiliares y mansiones. Muchas celebridades viven en él. Está a solo unos kilómetros del lago Wannsee y es el hogar de la Universidad Libre de Berlín.
Hacia las 6:45 horas del sábado 3 de enero de 2026, un testigo informó a la Policía del incendio de un puente de cables de una central térmica en el canal de Teltow, que conecta los dos grandes ríos Havel y Spree. El fuego provocó un apagón total en tres zonas del barrio. Los bomberos extinguieron rápidamente el incendio, pero sus consecuencias fueron graves.
La zona quedó sin electricidad: no había luz en viviendas, hospitales, ni residencias de ancianos. Tampoco en los supermercados. Se paralizó la concurrida línea 1 del tren suburbano, que conecta rápidamente la capital con la ciudad de Potsdam. No había redes de telefonía móvil ni Internet para 45 000 hogares y unas 2200 empresas.
La Policía sospechó rápidamente que se trataba de un atentado, posiblemente perpetrado por extremistas de izquierda del llamado "Grupo Volcán". Este grupo ya se ha atribuido en el pasado ataques contra infraestructuras y empresas como las fábricas de Tesla en Brandeburgo.
Mientras, en las redes sociales pronto comenzaron a surgir especulaciones sobre si podría haber actores rusos detrás de todo esto. Las autoridades de la ciudad-estado de Berlín pidieron no dejarse inquietar por las noticias falsas.
Por su parte, el alcalde de Berlín, Kai Wegner, se mostró visiblemente conmocionado: "Hemos sufrido un grave, gravísimo ataque contra nuestra infraestructura crítica. Contra nuestra red eléctrica".
El lunes, la portavoz del ministro alemán del Interior, Sonja Kock, aseguró que se está "observando un aumento de los ataques contra infraestructuras críticas. Y, en particular, los incendios provocados forman parte del repertorio habitual de la extrema izquierda. También vemos que últimamente ha aumentado la calidad de los ataques y que estos se dirigen también contra instalaciones de suministro eléctrico".
Las autoridades instalaron refugios de emergencia en un centro deportivo municipal en Zehlendorf, abastecidos con generadores diésel. Una mujer contó a la agencia de noticias Reuters que fue para cargar su celular. "Esto me afecta mucho existencialmente. Ahora una se da cuenta, y estoy a punto de llorar, de cómo se sienten los pobres ucranianos. Lo sientes en tu propia piel".
Pese al frío y la falta de electricidad, otras personas afectadas no quisieron abandonar sus departamentos por miedo a los robos.
Cuando el alcalde visitó el refugio de emergencia, habló con una anciana de 97 años que fue trasladada ahí desde una residencia de ancianos. "¿Cómo se puede dejar dormir en un catre a una mujer que tiene casi cien años?", preguntó indignado el hijo de la afectada. El miércoles 7 de enero por la mañana, antes de lo esperado, la red eléctrica empezó a reactivarse lentamente.
Una cosa ha quedado clara: la central térmica del canal de Teltow no dispone de líneas alternativas, por lo que el incendio en el puente de cables ha tenido consecuencias graves inmediatas. Un hecho que, sin duda, también conocían los autores del atentado.
En medio de todos los debates sobre la necesidad de mejorar la protección de las infraestructuras, no debe olvidarse que la Policía, los servicios de emergencia y los voluntarios evitaron que ocurriera algo peor. Además, la mayoría de los afectados fueron atendidos por sus familiares y amigos.
Lo dramático fue que hubo que evacuar unas 60 residencias de ancianos, aunque la mayoría de ellas volvieron a estar operativas el martes. Las autoridades hablan del apagón más grave en Berlín desde el final de la Segunda Guerra Mundial. DW (vt/ms)