
La combinación de sequía prolongada, altas temperaturas y fuertes vientos genera un escenario altamente propicio para el inicio y la rápida propagación del fuego. En este contexto, cualquier foco ígneo, por pequeño que sea, puede transformarse en un incendio de grandes dimensiones en muy poco tiempo, poniendo en riesgo vidas humanas, viviendas, animales, producción y el ambiente.
Asimismo, Defensa Civil advierte sobre el estado deficiente de picadas, situación que no solo favorece el avance de eventuales incendios, sino que dificulta seriamente el trabajo de los brigadistas y equipos de emergencia al momento de combatirlos. La falta de accesos adecuados retrasa la llegada de los recursos, complica las tareas de control y aumenta el peligro para el personal interviniente.
Por tal motivo, se solicita a productores, propietarios de campos y a la población en general:
La prevención es una responsabilidad compartida. La colaboración de toda la comunidad resulta fundamental para reducir el riesgo de incendios y proteger tanto a las personas como a los recursos naturales.
Ante cualquier emergencia, comunicarse de inmediato con los números habilitados de Defensa Civil o los servicios de emergencia locales. (apn)